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La exposición del Centro Memorial debe reflejar la historia del terrorismo en España, otorgando un lugar destacado a la banda terrorista ETA por su protagonismo violento durante décadas, por la cantidad de víctimas ocasionadas y por el impacto que en ese tiempo tuvo en la sociedad española. El terrorismo yihadista, a la espera de que pueda contarse con un centro específico en Madrid, tiene que tener igualmente una presencia notable, tanto por el alcance de los atentados del 11-M de 2004 en la capital española, como por la amenaza permanente que se cierne sobre las sociedades europeas y que, según los pronósticos de los especialistas, va a mantenerse durante largo tiempo.

No se debe olvidar tampoco a los demás grupos terroristas que han operado en España, como GRAPO, GAL, TLL, EGPGC, etc. Tanto organizaciones de extrema izquierda, como de extrema derecha, las de inspiración nacionalista o las de cualquier otra orientación deben estar reflejadas en el Centro Memorial y sus víctimas tienen que ser reconocidas. El Centro Memorial debe tener, por tanto, una dimensión histórica basada en la necesidad de recordar los hechos trágicos perpetrados por el terrorismo, pero esa base histórica debe servir para sustentar la dimensión educativa a que aspira también el Memorial. Esa dimensión educativa busca divulgar el pasado para provocar, sobre todo en los jóvenes, una actitud de compromiso con los derechos humanos y el rechazo a la violencia.

La vocación histórica y educativa del Memorial tiene que ser compatible con una dimensión emocional de la parte museística. El informe elaborado por la Comisión de Expertos subrayaba que “un Centro Memorial es un lugar de la memoria que debe proporcionar al visitante, por un lado, conocimiento de hechos e información sobre su significado, y, por otro, ser un lugar de reflexión que nos convoca para compartir de alguna manera la experiencia de sufrimiento que allí se narra y también para enfrentarnos al terrorismo que Ia causó”.

El mismo informe añade que “en un Centro memorial se dan cita la historia y la memoria para reconstruir los hechos con la mayor precisión posible y extraer la significación moral del pasado para el presente. Consecuentemente en este Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo se hará un relato del terrorismo, causa de la victimización, y se preguntará por las responsabilidades de quienes lo hicieron posible para evitar que se repita”.

La FCMVT tiene como singularidad la de ser el primer centro memorial dedicado a las víctimas del terrorismo en Europa y uno de los pocos existentes en el mundo. Esa singularidad obliga a estrechar lazos con otras instituciones dedicadas a víctimas del terrorismo, como es el caso de 9/11 Memorial, de Nueva York, pero también con aquellos otras que no están dedicados específicamente al terrorismo, aunque sí a otras graves vulneraciones de derechos humanos.

La tarea del Centro Memorial debe incluir también la colaboración con aquellas entidades que tienen objetivos similares de reconocimiento de las víctimas del terrorismo, deslegitimación de la violencia, reafirmación de los derechos humanos y prevención del terrorismo.

Los primeros pasos para la futura exposición permanente han comenzado a darse. En el mismo destacará una reproducción a escala real del habitáculo en el que la banda terrorista ETA tuvo secuestrado durante 532 días, entre 1996 y 1997, a José Antonio Ortega Lara. La “celda” del funcionario de prisiones liberado por la Guardia Civil era un inmundo receptáculo, húmedo, sin ventanas, y oculto bajo una máquina de tres toneladas en una nave industrial, en Mondragón (Guipúzcoa). Las dimensiones eran de 3 metros de largo por 2,5 de ancho y 1,8 m de altura máxima interior.

La réplica del lugar de cautiverio de Ortega Lara tendrá el mayor realismo posible. Desde un techo acristalado, los visitantes podrán observar desde arriba la crudeza del agujero en el que ETA retuvo contra su voluntad hasta el límite de sus fuerzas a Ortega Lara. La exposición permanente ofrecerá otros cuatro apartados. Uno dedicado a la contextualización de la violencia, acompañada de otro dedicado a la historia del terrorismo en España y en el mundo. Además, se incluirá información sobre los atentados yihadistas más conocidos, como los del 11-S de Nueva York. También se hará hincapié en los terroristas, en cómo actuaron, cómo estigmatizaron a sus víctimas. Y habrá también un espacio dedicado a la respuesta policial, judicial, ciudadana y política. La muestra fija incluirá carteles con imágenes y sonidos reales de amenazas y manifestaciones, a los que se unirán los testimonios de las víctimas.

Para el diseño museístico, la plantilla del Centro Memorial se ha inspirado en museos o lugares de recuerdo relacionados con el terrorismo o el Holocausto en otros países. También museos de España dedicados a otros fines, pero con características arquitectónicas similares al del inmueble vitoriano de alrededor de 3.500 metros cuadrados. Así, se han realizado visitas al Museo de las Peregrinaciones de Santiago de Compostela, a centros conmemorativos del Holocausto en Francia, Bélgica, Holanda y Alemania, y a memoriales de los diferentes bandos del conflicto de Irlanda del Norte. Todo un aprendizaje para seleccionar contenidos y observar cómo se trabaja a nivel pedagógico con visitas y talleres escolares, un aspecto fundamental para neutralizar el discurso legitimador del terrorismo.

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