V Jornada “Contar el Terror: La vida después” en la Universidad de Navarra con la FVT
La V Jornada “Contar el Terror: La vida después”, organizada por la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra junto a la Fundación Víctimas del Terrorismo (FVT), el Memorial y el patrocinio del Gobierno de Navarra, reunió en Pamplona, los días 19 y 20 de octubre, a periodistas, víctimas y expertos para reflexionar sobre cómo narrar la violencia terrorista desde la verdad, la responsabilidad y el respeto. Durante dos jornadas, los ponentes compartieron sus experiencias con un público mayoritario de estudiantes en torno a una idea central: la necesidad de contar el terrorismo con rigor, huyendo del sensacionalismo y situando siempre a las víctimas en el centro del relato.
El auditorio del museo de la Universidad fue el escenario de la inauguración en la que tomaron parte el presidente de la FVT, Juan Benito, el nuevo director del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, Fernando Reinares, y la decana de la Facultad de Comunicación, Ruth Gutiérrez Delgado. El presidente de la FVT puso el acento en el papel de los medios de comunicación y en la responsabilidad ética de quienes construyen el relato público de la violencia terrorista. “La manera de contar el terrorismo influye en cómo la sociedad comprende su historia y en cómo las nuevas generaciones se acercan a ella”, destacó. Por ello, añadió, informar sobre esta realidad exige “rigor, sensibilidad y responsabilidad”, evitando cualquier deriva sensacionalista y otorgando a las víctimas el protagonismo que les corresponde «sin contribuir nunca a la legitimación de la violencia». Fernando Reinares recordó que el terrorismo constituye una amenaza directa contra los fundamentos de las sociedades abiertas. “El terrorismo odia el pluralismo, la democracia, la igualdad, la tolerancia, los derechos humanos y las libertades de prensa, expresión y religión”, explicó. Precisamente por ello valoró encuentros como este, que permiten seguir promoviendo los valores que encarnan las víctimas del terrorismo y reforzar la cultura democrática. Ruth Gutiérrez, defendió una universidad comprometida con la realidad social y capaz de mirar más allá de las aulas. Ante los centenares de estudiantes asistentes, afirmó que la comunicación y el periodismo pueden convertirse en herramientas para construir convivencia y contrarrestar la lógica de la violencia.
A continuación intervinieron, Diane Foley, autora del libro “American Mother”, y directora de la James W. Foundation, entidad creada en memoria de su hijo James Foley, periodista asesinado por el Daesh en Siria, y Marc Marginedas, redactor de El Periódico, excorresponsal y premio Brajnovic, mantuvieron una conversación moderada por María Jiménez Ramos, profesora de la Facultad de Comunicación. Marginedas compartió cautiverio con Foley en 2013 durante su secuestro por la organización terrorista islámic y de esa experiencia recordó “el tremendo sentido de la justicia” de Foley, destacando cómo, incluso en circunstancias extremas, la humanidad y la solidaridad permitían mantener la esperanza ante la amenaza de muerte de los terroristas. Asimismo, Marginedas reivindicó el trabajo de los reporteros independientes en zonas de conflicto, definidos por él como “Los verdaderos héroes del periodismo”. Diane Foley relató el encuentro que mantuvo años después con uno de los captores de su hijo. Lejos de la búsqueda de venganza o de la expresión de odio, Foley defendió el valor de la escucha y la comprensión. “Ese chico necesitaba hablar. Me di cuenta del valor enorme que es escucharnos los unos a los otros; él tenía que ser oído y yo también”, recordó con emoción asegurando que su hijo habría querido hablar con su asesino “para entender por qué”. Su intervención conmocionó a parte de los asistentes con un mensaje claro: “Cuando odiamos, todos perdemos”, reivindicando la necesidad de mantener la “valentía moral” frente al odio, incluso después de haber sufrido una tragedia tan extrema.
La segunda jornada comenzó con un diálogo entre Jacobo García, reportero de El País y autor de “Años luz”, obra galardonada con el Premio Anagrama de Crónica, y María Pilar Martínez Costa, profesora de la Facultad de Comunicación. El periodista gallego reflexionó sobre la experiencia vital y profesional de quienes narran la realidad. Durante su diálogo con la profesora Martínez Costa recurrió a una imagen que acompaña habitualmente sus intervenciones: la mochila que cada persona lleva consigo. “Somos lo que somos en función de nuestros diferentes talentos y de nuestras mochilas”, afirmó, en referencia al conjunto de experiencias que marcan la mirada y la manera de contar las historias, recogidas en sus agendas, que exhibió ante el público asistente. Posteriormente se proyectó el documental de Netflix “Miguel Ángel Blanco: Las 48 horas que lo cambiaron todo” dirigido por el periodista Jon Sistiaga, quien mantuvo un coloquio con Lucía Gastón, profesora de la Facultad de Comunicación. La película estrenada en pasado 10 de julio, en el 29 aniversario del secuestro y asesinato por ETA del concejal popular en Ermua, fue el contenido más visto en los doce días siguientes. Sistiaga remarcó que este trabajo suyo está ideado por “la falta de información entre los jóvenes” de los que hizo un balance preocupante: “Igual que hay chavales de catorce años que dicen que con Franco se vivía mejor, hay gente que todavía piensa que estamos así gracias a ETA. Esto hay que contárselo bien”. Durante la conversación que mantuvo Sistiaga junto a la profesora de Gastón, hizo hincapié en el concepto de la “dulce amnesia colectiva”, un sentimiento que consiste en “no ver necesario contar lo que ya pasó”. Quince años después del cese definitivo de ETA y a punto de cumplirse treinta años del asesinato de Miguel Ángel Blanco, Jon Sistiaga recoge el testimonio de muchos de los que vivieron de cerca este suceso en una pieza audiovisual poco común, en formato de thriller, en la que él mismo participa para hacer llegar “al más allá” sus palabras: “Que sepas que tu asesinato nos hizo perder el miedo, que aquellas 48 horas lo cambiaron todo y que tu muerte, ya me jode decirlo así, fue el principio del fin de ETA”.


