Saltear al contenido principal

El Memorial mantendrá hasta el 12 de julio la exposición “Ausencias presentes. Desaparecidos por terrorismo en España”

El Memorial Mantendrá Hasta El 12 De Julio La Exposición “Ausencias Presentes. Desaparecidos Por Terrorismo En España”

El Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo presenta, hasta el próximo 12 de julio, la exposición “Ausencias presentes. Desaparecidos por terrorismo en España”. En el acto de apertura, el 21 de abril tomaron parte Raúl López Romo, por el Memorial, Marta Rodríguez Fouz, sobrina de una víctima desaparecida, profesora en la Universidad Pública de Navarra (UPNA) y comisaria de la exposición, y Lourdes Auzmendi, pareja de Eduardo Moreno Bergaretxe, Pertur, dirigente de ETA-pm desaparecido en 1976.

La muestra aborda el caso de las desapariciones físicas por causa del terrorismo, “delitos permanentes que implican la no prescripción mientras los cuerpos sigan sin aparecer”. En la actualidad se registra un mayor número de desaparecidos en España que en Irlanda del Norte, donde sí hubo colaboración de grupos armados como el IRA y el INLA para resolver casos similares. Aquí se plantea, en palabras de Raúl López Romo, “una dolorosa comparación”: con la desaparición del IRA en Irlanda del Norte “había dieciséis personas desaparecidas por terrorismo, a fecha de hoy, tras investigaciones y colaboraciones de los víctimarios, quedan apenas cuatro por encontrar”. Añadiendo que el final de ETA “no ha permitido resolver ningún caso en este sentido” y preguntándose que si sucedió en Irlanda del Norte “por qué no aquí”.

En el espacio expositivo se repasan las historias de Humberto Fouz Escobero, Fernando Quiroga Veiga y Jorge García Carneiro, tres trabajadores gallegos residentes en Irún, que la tarde del 24 de marzo de 1973 pasaron la frontera para ir a Francia a ver la película “El último tango en París”, prohibida en España. Aquel día se cruzaron en bares del País Vasco francés con varios etarras que, por el aspecto y acento de los tres jóvenes, los identificaron como policías. ETA fue responsable de su secuestro, tortura, asesinato y desaparición, hasta hoy uno de los grandes secretos de la banda, que nunca reconoció o negó el triple crimen. Marta Rodríguez Fouz, sobrina de Humberto, lo resumió con una sola frase: “Un desaparecido es un crimen que se comete cada día”. La profesora de la UPNA destacó la especificidad de estas víctimas del terrorismo, porque sus casos, su victimización, “se transmite de padres a hijos”, ya que no se puede “cerrar el duelo”.

También se recuerda a Eduardo Moreno Bergaretxe, Pertur, dirigente de ETA-pm al que asesinaron e hicieron desaparecer en 1976 otros miembros de la banda terrorista por las tesis de Pertur favorables a la participación política en detrimento de la lucha armada; Publio Cordón Munilla, empresario secuestrado en Zaragoza, el 27 de junio de 1995, y trasladado a Lyon por los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO). Los grapos pidieron un elevado rescate, del que la familia llegó a pagar una parte sin que Cordón fuera liberado, según sus captores, por haber fallecido durante su cautiverio. La exposición incluye también a José Miguel Etxeberria Álvarez, Bakunin y Naparra, miembro de los Comandos Autónomos Anticapitalistas (CAA), desaparecido a los 22 años en San Juan de Luz, el 11 de junio de 1980. El espacio expositivo presenta una parte dedicada a desaparecidos hallados, como los policías José Luis Martínez Martínez y José María González Ituero, o los presuntos miembros de ETA, José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala, secuestrados, torturados y asesinados por los GAL. En todos los casos hay un acompañamiento de fotografías de las víctimas con paneles que cuentan en euskera y castellano las circunstancias y fechas de estas desapariciones. Cada una de estas historias tiene un contador con los días que llevan desaparecidos y que se va a ir actualizando cada día de apertura de la muestra.

A todos ellos hizo referencia Lourdes Auzmendi, con un compartido “cada día aumenta el dolor”. En una emotiva intervención rota por la emoción en dos ocasiones, Auzmendi destacó que “gracias a la memoria que día tras día hemos mantenido los familiares. Gracias a eso siguen presentes, pese a los pocos actos de recuerdo que ha habido”. Citó al periodista y escritor Mario Calabresi y recordó “la escasa labor de la Policía y la Justicia porque ha habido mucha impunidad, pero hace falta un esfuerzo para revelar una verdad que, aunque no pase por los tribunales, forme parte de la memoria”, aseguró Auzmendi con lágrimas. “El Centro Memorial nos brinda la oportunidad de recordar a nuestros seres queridos y de hablarles de ellos a la sociedad vasca. Reavivar su recuerdo. Acercarnos a ellos a través de sus objetos, escritos y fotos personales que fijan un trozo de sus vidas y hasta el reflejo de su alma. Esos elementos nos reconfortan a todos”, añadió Lourdes Auzmendi.

En la sala de exposiciones temporales del Memorial se presentan paneles explicativos de los porqués, las búsquedas y los reconocimientos y memoria pública desde instituciones, familias, cine y televisión, así como desde la literatura. El conjunto presenta un audiovisual con testimonios de las familias, y numerosas piezas y efectos personales, como fotografías, cuadernos infantiles, la guitarra de Pertur o notas previas a la ponencia Otsagabia donde se teorizaba sobre la transformación de ETA en un partido político.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba