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29 de mayo de 1994

29 de mayo de 1994. Este atentado que voy a relatar sucedió en esa fecha, exactamente a las 9 de la mañana de un domingo nublado.

Mi familia y yo paseábamos felizmente, agarrados de la mano, disfrutando del ambiente tranquilo de la playa de la Arena, en Muskiz, Bizkaia. Sin saber cómo, tropezaron mis pies con una pequeña cartera que, al cogerla, explotó, alcanzándonos a mi hija y a mí. A mí me arranco una mano y me causó grandes heridas por todo el cuerpo y ceguera durante 15 días; a mi hija grandes heridas y ceguera total durante 20 días. Caímos desplomadas en la playa sin ninguna ayuda, porque la gente corría despavorida, huyendo del peligro.

Nos destrozaron la vida. Aún después de 22 años el caso está sin investigar, así que se desconoce qué banda o qué autor fue el responsable de tan horrible acción.

¿QUIÉN PUSO AQUELLA BOMBA?  ¿POR QUÉ HAN PASADO 22 AÑOS Y NO SE HA INVESTIGADO? ¿DÓNDE ESTÁ LA JUSTICIA? ¿POR QUÉ NI UN JUEZ, NI UN POLICÍA, NI UNA AUTORIDAD ME HAN INTERROGADO?

 

VIDA ROTA

Inútil conspiración aquella

Qué de humo y fuego

Envolvió al crepúsculo

Entre el quejido de olas

Como cántico enloquecido.

Entre mi alma y la arena

Humo y sangre

YO SOLA

La noche se hizo en mis ojos,

Buscando un algo…………

Un no sé qué……

Donde vaciar mi llanto.

Solo encontré desconsuelo sonoro y húmedo

En el aire encendido

Que caía como una espada

Sobre la arena.

Entonces escuché el vuelo de las gaviotas

Bajo el cielo vacío.

 

El primer día que salí de casa cuando regresé del hospital, me di cuenta de lo difícil que me iba a resultar la vida de ese punto en adelante. Me percaté de que tenía que enfrentarme a muchas dificultades sociales y domésticas, además de solucionar mi propio problema.

Entonces interioricé mi situación y decidí enfrentarme a todos mis problemas y también a las dificultades sociales y políticas con las que tenía que convivir en el presente y en el futuro.

Todavía se me encoge el corazón.

Aún siento los zumbidos.

El ir y venir de las sirenas.

El frío de la mañana.

La niebla y las frías gotas de agua.

He bebido lágrimas amargas,

Sabiendo que la pena la llevo conmigo.

Me hundí en espesos silencios.

Hambrienta de sueños.

Sueños imposibles.

Mi deseo es la paz, palabra sencilla, de un significado complejo, pero que llena el alma de sosiego y tranquilidad. La paz no es de un día, sino la lucha de toda la vida.

Un mal día del destino

Si ese día, perdí parte de mi vida,

Si perdí parte de mi cuerpo.

Si mis ilusiones se enterraron en la arena.

Si el humo ahogó mi voz,

Si el sufrimiento hundió mi alma,

Si mi vida luchó contra la muerte,

Si abrí mis labios desgarrados

Para pedir ayuda a DIOS

Y esbocé una sonrisa,

Hoy solo me queda esa sonrisa.

 

Resu Basarrate y su hija Aranzazu García resultaron gravemente heridas al estallar una bomba que alguien, aún hoy desconocido, había escondido en una cartera en la playa de Muskiz. Ese mismo día otra persona, Agustín Moreno, un jubilado de 72 años, sufrió la amputación de ambas manos al coger otra cartera-bomba en el monte Artxanda, cerca de Bilbao. Resu regentaba su propio negocio: una carnicería.

resu basarrate

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